Por Reinalina Chavarri, Directora Observatorio Sostenibilidad – Facultad de Economía y Negocios (FEN) – U. de Chile.

reinalina-chavarriEl año 2015 podemos fijar como el punto de partida en dos temas que marcarán las agendas para los próximos años en asuntos relacionados con la sostenibilidad el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030, un “plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia”. A lo anterior, debemos añadir los efectos que ha ido alcanzando la Cumbre de Paris sobre Calentamiento Global y la Declaración de Bahrein donde 155 gremios del mundo, entre ellos la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), suscribieron estas mismas materias y los Principios Rectores de Derechos Humanos en las empresas.

Lo anterior, nos da señales de una hoja de ruta nueva que recién se instala en los procesos de toma de decisión de las organizaciones, públicas o privadas y también ciudadanas y que progresivamente va instalándose en las estrategias y políticas corporativas.

 Esta agenda por la sostenibilidad también se plantea desde las Directrices de la OCDE marco de referencia para un país como Chile, que se compara permanentemente con las principales economías del mundo. Allí, coexisten diferentes culturas y gobiernos, sin embargo, se relacionan mediante la adhesión a principios y valores compartidos sobre el desarrollo económico, el bienestar de las personas y del planeta.

Valores compartidos y diálogo con las partes interesadas

Entonces, si la sostenibilidad tiene como horizonte el mediano y largo plazo, entonces, los mecanismos que coadyuvan en ese mismo sentido, son necesariamente, la búsqueda de acuerdos, a través del diálogo permanente con las partes interesadas. Lo anterior tiene significado si se plantea que, las decisiones que se tomen hoy tendrán impactos futuros y en las próximas generaciones. Este es el principio de solidaridad intergeneracional que tiene la sostenibilidad a diferencia de otros enfoque,s hasta ahora conocidos, e inciden furetamente en las fases de diseño e implementación del proyecto, en su relación con su entorno de los negocios.

Cadena de valor y creación de riqueza

Si la sostenibilidad es un enfoque que forma parte de la agenda actual y los procesos de toma de decisión, estructura y las políticas, entonces, las empresas deberán ir adaptando, gradualmente, su manera de obtener los resultados y generar riqueza. La sostenibilidad es rentable porque permite construir confianza con los que participan en la cadena de valor, independiente de su tamaño y naturaleza y ofrece legitimidad a la autoridad y manera como se ejercer el poder. En esto consiste finalmente la construcción de valor y de reputación.

Información Integral y control de riesgos

Lo anterior, entonces, plantea la oportunidad para diseñar y también equilibrar la eficiencia y la eficacia, a través de indicadores de control más robustos y complementarios a los indicadores de riesgo tradicional. Aquí, monitorear los temas económicos financiero con aquellos asuntos relacionados con la eficiencia energética,  consumo de recursos hídricos o impacto en la diversidad, según sea el caso es fundamental, en equilibrio con los temas de seguridad ocupacional, relaciones laborales, equidad de género, formación, capacitación y desarrollo en las comunidades donde la empresa opera, son ejemplos de lo que llevará a una empresa más o menos sostenible, dentro de su sector, clientes e inversionistas.